La terapia cognitiva-conductual ayuda a disminuir la impulsividad. Es una característica de la personalidad que se define por la reacción rápida, sorpresiva y desmedida ante cualquier circunstancia. Es una situación en la que la persona no puede controlar sus impulsos, deseos o antojos, y actúa sin considerar las consecuencias de sus acciones.
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Este tratamiento psicológico también lo tienes disponible de manera online.
A veces puede aparecer como un problema aislado, mientras que en otros puede estar acompañado de otras condiciones psicológicas relacionadas. Otra de las características de las personas impulsivas es que suelen ser más propensas al consumo de alcohol, drogas o medicamentos, aumentando su agresividad y presentando mayores problemas para adaptarse a diferentes situaciones.
Esta alteración es extremadamente dañina tanto para las personas afectadas, como para sus familias y amigos.
Tipos de impulsividad
-Deseo sexual compulsivo: el paciente siente un deseo sexual elevado en pensamientos y comportamientos, lo que puede incrementar la exposición a infecciones de transmisión sexual, riesgos para su seguridad, bienestar emocional y estigma social.
-Adicción a Internet: es la forma más común de impulsividad, caracterizada por el uso excesivo de Internet, redes sociales, juegos de azar o páginas pornográficas.
-Compras compulsivas: se define por una necesidad incontrolable de comprar más allá de las posibilidades económicas.
-Piromanía: es un impulso incontrolable para iniciar incendios, que a menudo pone en riesgo su propia seguridad y la de los demás.
-Trastorno explosivo intermitente: se define por explosiones de agresión repetidas y desproporcionadas.
-Cleptomanía: es un impulso incontrolable que lleva a robar por placer.
-Tricotilomanía: los pacientes sienten un deseo incontrolable de quitarse el cabello del cuero cabelludo, cejas y pestañas.
Síntomas de la impulsividad
Los síntomas específicos dependen del tipo de impulsividad que sufra la persona, pero las fases de la condición son las siguientes:
-Impulso
-Tensión creciente
-Placer al actuar
-Alivio y culpa
Es importante que el paciente que experimenta los síntomas mencionados visite al psicólogo para que realice una evaluación de su situación y pueda descartar la presencia de otros trastornos de salud mental.
Causas de la impulsividad
La impulsividad a menudo acompaña a otros trastornos como el TDAH, el TOC, la depresión o la ansiedad. Se desconocen las causas de la impulsividad ni por qué algunas personas tienen esta condición y otras no, pero se piensa que es el resultado de una combinación de factores genéticos y externos, como el abuso en la infancia. La habilidad para controlar los impulsos reside en la corteza frontal.
En la mayoría de los casos, el trastorno alcanza su punto máximo en la adolescencia.
Prevención y tratamiento
Para ello es esencial controlar las acciones de la persona afectada por este trastorno, como aprender a reaccionar adecuadamente ante ciertos pensamientos, emociones y sentimientos. Los tratamientos para la impulsividad pueden ser de tipo farmacológico, psicosocial o una combinación de ambos.
En cualquier caso, es fundamental que el paciente y el especialista desarrollen un tratamiento que contemple el contexto, el estilo de vida y las necesidades de los pacientes.
Los tratamientos psicosociales incluyen:
-Terapia cognitivo-conductual
-Desensibilización sistemática
-Terapia de aversión
-Sensibilización oculta
-Control de estímulo
-Reestructuración cognitiva
Recomendaciones
-Pensar antes de actuar. Las personas impulsivas a menudo reaccionan sin sopesar las consecuencias de sus actos. Por ello, es útil que realicen un proceso de reflexión que les permita anticipar las consecuencias de su comportamiento, ayudándoles a detectar y reducir respuestas automáticas.
-Tolerancia a la frustración. Es importante aceptar que no siempre obtendremos lo que esperamos. Por lo tanto, se debe intentar disminuir los actos impulsivos y aumentar nuestro repertorio de respuestas adaptativas para corregir nuestro estado emocional.
-Técnicas de relajación. Consisten en disminuir la activación fisiológica para mejorar la capacidad reflexiva y reducir el estrés y los síntomas de ansiedad. Existen muchas otras estrategias terapéuticas consideradas eficaces para reducir la impulsividad, como la terapia cognitivo-conductual.

Bases neurológicas en el cerebro
La impulsividad no puede entenderse como un comportamiento aislado, sino más bien como una tendencia a actuar de forma rápida y sin meditación, con el fin de resolver una situación o emoción. Todo esto puede comprenderse mejor al investigar la actividad cerebral de quienes reaccionan de este modo, ya que hay evidencia de particularidades en varias estructuras neurológicas asociadas a la impulsividad. Una de las más importantes se ubica en la corteza prefrontal, donde se han observado diferencias estructurales y funcionales al comparar a personas impulsivas con las que no lo son.
Esta área es fundamental para reflexionar sobre nuestros actos, así como para planificar y inhibir conductas o pensamientos no deseados. Actualmente se sabe que una lesión en esta área provoca cambios en la personalidad e incluso puede desencadenar síntomas pseudo depresivos y pseudo psicopáticos.
Dentro de la corteza prefrontal, la corteza orbitofrontal juega un papel especial en relación a la impulsividad. Específicamente, modera la conexión entre las respuestas emocionales y las acciones motoras, influyendo en la amígdala (la parte que procesa la experiencia emocional) y la corteza prefrontal (donde se inhiben las respuestas que podrían surgir de nuestras emociones).
Así, actúa para «detener» o «permitir» nuestras acciones frente a un estímulo desencadenante. Esta conexión se lleva a cabo gracias al papel de dos neurotransmisores: la serotonina y la dopamina. Se ha comprobado que un nivel bajo de serotonina se relaciona con mayor impulsividad; incluyendo la participación en actividades de riesgo, autolesiones, suicidio y la sensación subjetiva de falta de control.
La dopamina está relacionada con la impulsividad en exceso; ya que el aumento de su disponibilidad en la sinapsis se asocia con la búsqueda inmediata de recompensa
Conclusiones
La impulsividad es un fenómeno muy complejo, tanto en su expresión clínica como en su origen (social, biológico y psicológico). Por ello, resulta complicado definir su realidad conceptualmente.
Es fundamental seguir investigando sobre la cuestión, pues será con ello que se lograrán tratamientos más eficientes para reducir su impacto sobre la vida de quien vive con ella o de su entorno cercano.
Acude a tu psicólogo de confianza.